lunes, 16 de marzo de 2015

Desde el otro lado

Este fin de semana lo he pasado "trabajando" en Malasaña Market. Una de tantas ferias de artesanía que ahora colorean nuestro emergente nuevo mundo. Y lo colorean porque están llenas de vida. La de mucha gente que, como yo, damos lo mejor de nosotros mismos en múltiples formas pero como un denominador común: lo hacemos todo con cariño. Nos dejamos la piel para que nuestros productos sean únicos y aquellos que vayan a disfrutarlos lo sientan así. Es un mundo muy curioso. Te encuentras gente de todo tipo, la mayoría reinventada y con mucha ilusión. La precariedad de las condiciones laborales se equilibra con la satisfacción que nos proporciona nuestro trabajo, y lo cierto es que las sonrisas y el buen rollo predominan. 

He trabajado en despachos de abogados, en empresas y en la administración y he visto muchas zancadillas y malas caras, a pesar de los buenos sueldos que se llevaban a casa. Y os puedo asegurar que, aunque supongo que habrá personas problemáticas - que todavía no me he encontrado- el compañerismo y la cooperación es la tónica habitual en este tipo de encuentros. Tras dos o tres días exponiendo y vendiendo nuestras cosas espalda con espalda, se crea una complicidad muy bonita. Y eso es algo de lo que yo todavía no he leído nada, y quería compartirlo porque creo que merece la pena que se sepa. De todas ellas me he llevado el cariño de muchos compañeros arte-sanos, buena gente como Cada día te quiero más,  Bolboretas, Las PájarasSile Nole, Masu Cirujano, Mikokedama, La piel de Raquel, Diabla, Marilu's Cakes, Átomos Energía Libre,  Bell & Howellery, Niru Joyas, Koketta's Room, María Linaza, La Mora Verde, Mi abuela Lila, Leanko's Sunglasees, Bakáliko, El atelier de Ishtar, Gomaeva Marly, Huerto aromático, Libre Moda FotoJonshy y mucha más que se que me dejo en el tintero pero que también deberían estar aquí nombradas. Os animo a que echéis un ojo a su trabajo porque merece la pena.

Siempre me ha interesado la faceta humana de todo lo que experimento y una feria es como un escaparate social. En principio somos nosotros los que estamos expuestos, pero muchas veces yo siento que estoy en un cine y veo la gente pasar. Familias, parejas, amigos. De distintas clases sociales. Con diferentes intereses y gustos. Es muy divertido e instructivo. Así es como me entero de cuál es la moda que se lleva, de los peinados que están de actualidad, de lo que le gusta a la gente, de los problemas económicos por los que atraviesan y, muchas veces, de su vida. Porque la comparten conmigo en pequeñas confesiones que yo recibo como regalos. Acabo agotada de repetir miles de veces cuál es mi trabajo y de mostrar aquellos detalles que más  me gustan, pero merece la pena porque sin ellos, mi trabajo no tendría sentido. 

Sin la gente, sin el brillo que aparece en sus ojos cuando descubren algo que les gusta y la emoción de pensar en la sorpresa que van a dar a esa persona a la que quieren, yo no podría inspirarme y continuar. Pintas Mucho en mi Vida no existiría.

De este finde me quedo con una anécdota preciosa. Pocas veces tengo la oportunidad de presenciar la entrega de uno de mis cuadritos a su destinatario y ésta ha sido una de ellas. Vinieron un par de amigas a verme y una de ellas decidió sobre la marcha regalarle a la otra uno de los cuadritos que tenía expuesto. Uno muy sencillo pero con un mensaje muy evidente. Cuando se lo dijo, allí mismo, ¡la otra se emocionó! A pesar de estar ahí expuesto, de no ser personalizado ni abrir un paquete de regalo (con lo que eso significa) ¡se emocionó! y yo casi bailo de alegría. Bueno, de hecho creo que bailé un poco ¡jajaja!. ¡Ay, qué momento tan bonito!

En fin, que ha sido un gran finde. Mil gracias a la organización (son estupendos), a los compañeros y al público que vino a vernos. ¡Ah! Y a Álvaro Santos que me hizo esta mini vídeo entrevista. ¡Ole!

jueves, 12 de marzo de 2015

Mensajes de luz

Hay una serie de valores que son los más importantes en esta vida y que, sin embargo, no se pueden cuantificar: El amor, la alegría, el tiempo.

La actualidad gris que nos envuelve, la crisis económica y un futuro incierto hacen que hoy, más que nunca, necesitemos agarrarnos a ellos para mantener el equilibrio y seguir adelante con fuerza. Con mi trabajo he querido convertirme en un nuevo canal para transmitir esos valores. Ofrezco la posibilidad de regalar cariño, donde quede plasmado el amor y el tiempo dedicado al protagonista, de un modo permanente. Y paralelamente, lanzo a la comunidad virtual pequeños destellos de luz que hagan que el día a día sea más ameno.

Así, pinto cuadros personalizados que son, en realidad, todo un proceso emocional tanto para el cliente que me lo encarga, -que tiene que verbalizar las bondades de aquella persona a la que quiere emocionar, un trabajo que lleva su tiempo y que en muchas ocasiones no lo han hecho con anterioridad- como para el destinatario y protagonista del cuadro, que, de repente, se ve reflejado en un momento de felicidad rodeado de lo que más le importa e identifica. Un flash de alegría máxima que podrá impregnarle cada vez que lo vea.

Mis cuadros son sencillos pero directos porque lo que realmente importa es el mensaje. Que esa persona se sienta querida y arropada y que cada día pueda repetir esa experiencia.  El reto está en que la persona se vea identificada, y se visualice a sí misma en un momento de éxito vital. 


En el tiempo que llevo con este proyecto habré pintado más de 350 cuadros y, por tanto, he tenido la suerte de conocer y compartir muchas historias vitales. Podría escribir folios hablando de las reacciones tras recibir los cuadros, pero me limitaré a contar sólo una porque me impactó especialmente: Una señora cumplía 86 años y, tras una vida muy activa le costaba mucho sobrellevar la ausencia de amigos queridos y la incapacidad de volver a andar.
Un reto enorme para mí y para la hija que fue quien me lo encargó. El cuadro que creamos fue tan exitoso, que la señora decidió colgarlo en frente del sofá donde siempre está sentada. Necesita verlo todo el tiempo. Me lo prestaron para una exposición, y tras la clausura, tuve que llevárselo inmediatamente porque no podía pasar más días sin él. Para mí fue una experiencia increíble.


Que la gente se siente identificada es un hecho que veo a diario reflejado en las redes sociales, ya que cada vez aparece más personas en Facebook, Twitter, WhastUpp, etc , utilizando como foto de avatar el dibujo que he hecho para ellas ¡Y me encanta! Recibo cantidad de fotos de los protagonistas sonrientes con sus cuadros, o incluso algún vídeo como éste. En la exposición “Emociones Pintadas” del año pasado, los cuadros iban acompañados de las reacciones de sus destinatarios al verlos. Estas son un par de ellas: 

"El cuadro nos lo regalaron cuando nació Antía. Era la primera imagen de la familia completa y es la imagen más bella, la que recuerdo cuando nos recuerdo. Inmóviles pero llenos de vida, luz y color, sonrientes y felices. Y así, de pie, de frente a quien nos mira, tendiendo puentes. Y esos lugares de partidas y de encuentros. Todo en blanco, lleno de luz" S. Ribotta."

“Cada mañana, cuando me despierto, miro mi árbol, y disfruto de toda mi familia”. E.Orsi.

Me encanta mi trabajo. ¡Gracias por tanto!


martes, 24 de febrero de 2015

Homenaje a la grandeza

Hoy es un gran día. Se presenta el libro “La Economía a la Intemperie. Quiebra política”. Un libro escrito a dos manos entre Andrés González y Rocío Orsi.

Hasta aquí todo normal. Sería lo esperado por parte de un economista preocupado por la política y una filósofa exigente. Lo que no es normal es el contexto en el que se ha elaborado este libro; los últimos meses de vida de Rocío.

La Economía a la intemperie es mucho más que un libro sobre la actualidad político-económica. Es un canto a la vida. Al trabajo y al amor. Es un esfuerzo sobrehumano. Una gran herencia para sus hijos.

Es la huella que deja Rocío. Trabajadora y exigente hasta el final. Compañera.

He tenido la suerte de vivir de cerca este proyecto (y el gran honor de hacer la ilustración de la cubierta). De compartir la ilusión y la fuerza para que saliera adelante. De maravillarme ante el ejemplo de Rocío, su grandeza. Mucho se ha dicho sobre su sonrisa… esa que enmarcaba su cara hasta en los peores momentos. Esa que me dejaba boquiabierta.

Rocío está presente cada día, pero hoy su falta será inmensa. 

Gracias Rocío. Por tu amistad, tu calor y tu ejemplo. Enhorabuena Andrés, lo habéis conseguido. ¡Adelante!

lunes, 11 de noviembre de 2013

Pintas Mucho en mi Vida ha cumplido un añito

Hoy hace un año que lancé el blog de Pintas Mucho en mi Vida. Una "locura" más. Un "¿Y por qué no?” más.

Sin haber dado una clase de pintura o arte en mi vida, parecía un tanto loco lanzarme al vacío de esa manera. Pero, por otro lado, no tenía nada que perder. Nadie esperaba nada de mí. Ni yo misma. Sólo sabía que los pocos cuadros que había pintado hasta esa fecha me habían resultado muy placenteros y que siempre me ha gustado regalar algo muy personal para mostrar mi cariño por mi gente. Fue precisamente mi gente la que me animó a hacerlo.

¿Y por qué no? Pensé yo. "No pierdo nada, no le hago daño a nadie, no “voy” de nada y si resulta que hay alguien al que le gusta lo que hago lo mismo le soluciono un regalito especial, yo me lo paso pipa haciéndolo y encima me llevo un dinerillo."

El apoyo inicial de un puñado de amigos que me hicieron los primeros encargos me llenó las baterías. Cuando esos encargos fueron entregados y emocionaron a los destinatarios, el tren empezó a andar. Y poco a poco, se fue dando un pequeño efecto dominó que hizo que decidiera lanzarme definitivamente al vacío y dedicarme plenamente a esta nueva y maravillosa actividad. Una vez más, ¡hice caso a mis tripas! Pintar cuadros para que la gente se diga que se quiere. Servir de canal. Y mis días se llenaron de mensajes de amor, de gentes que me hablaban de sus seres queridos y de lo importante que era sorprenderles y emocionarles. Y esos mensajes los traducía en color y brillantina. Y de todos ellos me iba quedando un poso. Un halo protector que ha hecho que este año horribilis en España haya sido, paradójicamente, un año maravilloso para mí…

A un año vista habré pintado unos 200 cuadritos. Llegaron también las chapas, imanes y espejitos. Ahora disfruto diseñando anillos, colgantes y pendientes con las imágenes de mis cuadros. Y también me están llamando para dar charlas sobre creatividad vital. Esa palabra que he conocido este año, a pesar de haberla aplicado toda mi vida. Y sí, he puesto en práctica aquello que animaba a hacer a la gente en un post de hace ya dos años. ¡Y me ha salido bien!

Gracias, gracias, gracias. A mi madre y mi hermano que me regalaron mi primer maletín de pintura (que tuve parado durante años). A Javi y Asier, por todo. A Rebeca, que ha creído en mí más que yo misma. A todos y cada uno de los que me habéis apoyado, haciendo que esta locura se convirtiera en una realidad maravillosa. A todos los que me habéis hecho partícipe de vuestras vidas y amores. ¡¡A la vida!!


lunes, 12 de noviembre de 2012

Podemos añadir color a nuestro presente


Parece que estamos abocados a un futuro negro, sin que podamos hacer nada para evitarlo. Precisamente para luchar contra ello, he querido llenar ese futuro de notas de color que sobresalen de las imágenes de protesta. Sólo son unas pocas fotografías tomadas en algunas de las manifestaciones celebradas este año en Madrid.

A los que creen que la movilización social no sirve de nada, les invito a formar parte de ella y añadir color a este presente que es la base de nuestro futuro. Y el de nuestros hijos.

Porque juntos podemos.

lunes, 22 de octubre de 2012

De regalo, activismo creativo


En el mes de Octubre mi familia celebra tres cumpleaños. Este año, al pensar en los respectivos regalos, decidí realizar un cuadro familiar que pudiéramos compartir entre todos. Dado que vivimos muy alejados los unos de los otros, me hacía ilusión la idea de poder compartir un mismo cuadro, de modo que cada uno de nosotros, al observarlo, sintiera que estaba un poquito más cerca de los demás.

Así que decidí hacer un sólo cuadro, distribuido en cuatro lienzos, a modo de puzzle.

A la hora de decidir el motivo, me dejé llevar por mis sentimientos y emociones actuales que, inevitablemente, se ven afectadas por la crisis que padecemos y los recortes salvajes que nos están imponiendo. Sin poder ni querer evitarlo, surgió la necesidad de plasmar una manifestación que pudiera expandirse con cada uno de nosotros. Para quitarle hierro al asunto, me pareció divertido darle un toque infantil, basándome en uno de los libros de mi hijo. La mezcla me parecía interesante.

Así mataba dos pájaros de un tiro. Compartir cuadro y expandir el debate, puesto que lo que deseo es que surjan nuevos focos de discusión, cuando terceras personas que visiten nuestras respectivas casas vean nuestros cuadritos y se pregunten qué es aquello.

Al observar el resultado me percaté que, sin darme cuenta, había puesto un granito más en el movimiento del activismo creativo que tanto me entusiasmó el año pasado en Nueva York. ¡Qué alegría!

Y por eso os lo cuento : )

viernes, 5 de octubre de 2012

Hablando se entiende la gente, a veces.


El otro día impartí mi primera clase particular sobre redes sociales. Fue una experiencia novedosa e interesante, puesto que siempre he defendido que para transmitir el conocimiento, no es necesario utilizar siempre la terminología propia del  tema que se esté tratando.  

Durante mi época como abogada, colaboré una temporada como voluntaria en un centro de mujeres de barrio. Fue una experiencia bastante dura, porque me tocaba asesorar a mujeres con problemas de todo tipo, maltratadas por sus parejas en su mayoría y con un nivel de educación muy bajo. Estas pobres mujeres se sentían doblemente víctimas dado que, muchas de ellas, acudían a mí para que yo les “tradujera” las palabras de sus abogadas de oficio. Para mí esto era algo intolerable, ya que por aquel entonces daba por supuesto que el que domina el lenguaje “elevado” debe saber también modularlo según el interlocutor que tenga delante.

Sin embargo, la vida me ha demostrado que no siempre es así y que por desgracia hay muchos profesionales que no saben ponerse en la piel del otro, carecen de empatía y en muchos casos, simplemente, no son capaces de dar la vuelta a aquello que han aprendido de memoria.

En fin, el caso es que el otro día, sin utilizar ningún término de los que estamos acostumbrados a leer en la red, intenté (espero que con éxito) dar un panorama general de qué son las redes sociales y para qué nos pueden servir. Después de abrir la caja de Pandora y mostrar la cantidad de información disponible, les conté que además de disfrutar de la red como usuaria, me encanta trabajar en comunicación online, puesto que me permite desarrollar diferentes personalidades. Juego diferentes papeles, como si de una obra de teatro se tratara. Dependiendo de la cuenta que maneje, utilizo un tono distinto, transmito un mensaje diferente, con un lenguaje adaptado al tipo de público al que se dirige cada una de ellas. Me pongo en la piel del receptor y me digo ¿Qué es lo que me gustaría que esta marca me aportara? y procuro cumplir con la respuesta que obtengo. Además, adentrarme en el mundo de cada marca, me obliga a seguir aprendiendo, y me mantiene viva.

Gestiono cuentas de diversa índole; académicas, comerciales, culturales… y disfruto con ello. Pero han sido muchos años de trabajo -de exponer casos y ponencias, de negociar con altos cargos y hablar con personas sencillas, de aprender psicología gracias a la grafología, de interesarme y estudiar muchos temas diferentes y paralelos a mi profesión- los que me han dado esta “facilidad”. Ahora que poco a poco las instituciones y las empresas empiezan a darse cuenta de que deben estar en la web 2.0, quieren hacerlo, pero todavía hay muchas que se resisten a pagar este servicio, porque aún no lo valoran. No se dan cuenta que lanzarse al mundo online son palabras mayores. Como todo el mundo maneja Facebook, creen que este es un trabajo que puede hacer cualquiera... sin tener en cuenta la capacidad de comunicación (entre otras competencias) que tenga la persona en cuestión. Porque comunicar, supone hacer llegar el mensaje exacto, a la persona indicada y saber escuchar sus necesidades. Y no todo el mundo puede hacerlo... Y las consecuencias de una mala comunicación pueden ser desastrosas.

Y yo me pregunto ¿Pondrías como relaciones públicas de tu marca, como escudo contra incendios, a una persona inexperta o a otra con demasiado conocimiento teórico pero incapaz de comunicar al nivel de tu potencial clientela?