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lunes, 12 de noviembre de 2012

Podemos añadir color a nuestro presente


Parece que estamos abocados a un futuro negro, sin que podamos hacer nada para evitarlo. Precisamente para luchar contra ello, he querido llenar ese futuro de notas de color que sobresalen de las imágenes de protesta. Sólo son unas pocas fotografías tomadas en algunas de las manifestaciones celebradas este año en Madrid.

A los que creen que la movilización social no sirve de nada, les invito a formar parte de ella y añadir color a este presente que es la base de nuestro futuro. Y el de nuestros hijos.

Porque juntos podemos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

A Colombia no le ha afectado la crisis


Vivan los colombianos. Viva su alegría, su amabilidad, su sonrisa. Vuelvo encantada de nuestra pequeña estancia en tierras caleñas.

Resulta chocante el contraste entre la alegría que desprende la gente colombiana, con la realidad del país, minada por el narcotráfico, la guerrilla, la corrupción y los 5 millones de desplazados, que se dice pronto. El día que llegamos a Colombia, se supo que las FARC habían matado a cuatro de sus secuestrados históricos. De los 1100 alcaldes del país, 800 están siendo investigados por delitos de corrupción. Lo de los panes y los peces es un chiste al lado de los milagros que aquí suceden; Nos han hablado de un famoso velódromo, que se ha construido cuatro veces. Bueno, en realidad nunca se ha construido, pero se le han asignado cuatro partidas presupuestarias… O los 180.000 niños que fueron capaces de disfrutar de unas becas sin haber llegado nunca a nacer… Por otro lado, está prohibido que dos hombres vayan montados juntos en una moto. La medida no es precisamente para vender motos, sino para dificultar la labor de los sicarios. Y si vas en coche antes de las 5 de la mañana, te dejan saltarte los semáforos en rojo…. para evitar que te quedes demasiado tiempo parado en un sitio poco transitado…

Y así, podríamos ir encadenando más historias truculentas que son el pan suyo de cada día.

Ante semejante panorama, cualquiera podría pensar que los colombianos están deseando largarse de su país. “Tururú”. Así me lo dijo un peluquero que me atendió el otro día. “Nunca se me ha ocurrido irme de mi tierrita linda. Seré pobre pero feliz.” Y para dejarme claro de qué estaba hablando, me contó orgulloso que según el barómetro de la Felicidad, Colombia siempre está entre los primeros puestos. “A pesar de nuestra terrible realidad y de nuestros pésimos dirigentes, somos gente alegre, es propio de nuestra idiosincrasia”. Y le creí.

Como también creí a un profesor de Universidad, ex-juez y gran abogado, que, tras explicarnos que “a Colombia no le ha afectado la crisis, porque siempre ha estado en crisis”, nos dijo muy serio, que para él, a partir de las 8 de la tarde, sólo caben las “tardes caleñas”. O sea, comer, bailar y beber. Sí señor, que no falte la alegría y la fiesta, aunque horas antes haya estado luchando por un caso de derechos de las comunidades indígenas que haría llorar a cualquiera.

Y lo confirmé cuando asistí al Concierto de Navidad, obra de los hijos de los empleados de una de las Universidades de Cali junto a algunos estudiantes. Se me pusieron los pelos de punta cuando tomé asiento y oteé el escenario –madre mía la que me espera, sólo falta que uno haga de oveja y otro de arbusto-. Me preparé para aguantar estoicamente aquel lance, y sin embargo a los 10 minutos estaba dando palmas como una loca, con los ojos como Candy Candy. Pasión, alegría, amor por sus culturas. El pobre presupuesto económico que me había llevado a prejuzgar el concierto, no impidió que éste fuera un espectáculo estupendo. Y disfruté de los cantos y los bailes de las distintas regiones de Colombia, al igual que el resto del público que estaba entregado, porque no nos olvidemos, uno de los elementos fundamentales de la gestión cultural, es el público, y cuando éste está entregado, se genera una energía en el auditorio capaz de elevar cualquier espectáculo a obra maestra. Vaya lección. Me acordé de mi chico, que me invitó hace unas semanas a ver en Nueva York una obra de Fuerza Bruta, que estuvo genial, pero que según él, no tuvo nada que ver con la que él asistió en Bogotá, donde el público, bailando y saltando como loco, hizo que fuera algo inolvidable para él. Para mí, la de Nueva York, estuvo bien, pero ha pasado al archivo general de la memoria. Sin estrellitas.

El otro día en mi post sobre propuestas para la crisis, hablaba de hacer eventos para motivar a la gente, pensando en los millones de gentes que hay por el mundo pasándolas canutas, sin ser plenamente consciente de lo importante que es la actitud. Gracias a los colombianos, me reafirmo en lo dicho. Tenemos que trabajar en la búsqueda de la felicidad. Debemos luchar por generar alegría.

P.D: La foto la tomé en una calle de Cali. Me había fijado en la pintada de la pared, que me pareció brutal. Al levantar la cámara, el hombre que se acercaba sonrió y levantó los brazos en señal de victoria. No se si era consciente de la frase que tenía a su lado, pero me preguntó contento si había salido en la foto. Claro que sí, y muchas gracias.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Jornada de reflexión desde NY


Nuestro país estará hecho una mierda, pero yo me siento más patriótica que nunca. Es verdad que cuando uno está fuera, aprende a valorar más lo de casa. Cuantos más países (y culturas) conoces más aprecias la tuya. O por lo menos, es mi caso.
Tendremos una crisis galopante, un porcentaje de paro brutal, unas perspectivas económicas lamentables, pero nadie nos quita nuestra cultura (culturas), nuestros valores.

De mi época como grafóloga aprendí que todos pensamos que lo “normal” es lo que cada uno de nosotros somos y tenemos. Y habitualmente, despreciamos “lo normal” porque creemos que lo “diferente” o extraordinario será mejor que lo nuestro. Bueno, pues creo que es hora de valorar nuestra “normalidad” porque desde fuera se ve realmente extraordinaria.

La sociedad española tiene unos valores que por estar totalmente interiorizados nos parecen “normales” y no sabemos apreciarlos. Los amigos de toda la vida, el apoyo de la familia, la comunidad en el más amplio sentido de la palabra. La sonrisa por la calle, el ceder el asiento a los mayores, las risas en los bares, los bailes “agarraos”, el chorizo, ¡la Seguridad Social!, los colegios públicos, la posibilidad de acampar como muestra de descontento social, etc, etc, etc. Debemos sentirnos orgullosos por todo esto y ¡luchar por mantenerlo!.

En un momento en el que dan ganas de salir corriendo a buscar nuevos horizontes, me preguntan por qué me vuelvo a España, si no quiero quedarme más tiempo en Nueva York… La estoy disfrutando a tope, como un regalito de la vida, pero yo ahora lo que más quiero es volver a mi tierra y ser un brazo más que reconstruya nuestro tesoro.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Qué puedes hacer tú ante la crisis?


Viendo la que está cayendo en España y lo que te rondaré morena, me planteo seriamente que es lo que podemos hacer al respecto.

Es lógico que la sociedad este cabreada, indignada, etc, etc, pero dedicándonos a gritar, quejarnos y demás, no lograremos nada más que darnos con un muro y empeorar la situación. Los hilos del sistema los manejan los que pueden y para la mayoría de nosotros, nuestra influencia en sus decisiones es más bien nula. Por eso, dedicarnos (solamente) a criticar a los políticos me parece una pérdida de tiempo. Y señores, yo valoro mucho mi tiempo. Y mi vida, que es la única que tengo.

Creo que deberíamos cambiar el chip y dedicarnos, en la medida de nuestras posibilidades, a mejorar la situación. Cada uno de nosotros sabe, en su fuero interno, de qué manera puede aportar. Personalmente no puedo dar trabajo a los parados, ni dinero a los pobres, ni crear nuevos sistemas de energía sostenible, ni ni ni, pero como gestora cultural, y sin olvidar mis otros proyectos profesionales, puedo agitar las mentes, quitarles prejuicios, devolverles la ilusión. El cambio global se consigue a través del cambio individual. Creo que la casa hay que empezarla por abajo. Los gestores culturales debemos ser acicates del personal, ponerlos patas-abajo, agitarlos para que cojan fuerzas para seguir adelante. Quitar el óxido que aprisiona a la sociedad, el miedo, la comodonería y que fluya lo mejor de la gente. Una sociedad contenta saldrá adelante, sin duda.

Se nos llena la boca hablando de cultura, diciendo que el desarrollo parte de la cultura y no de la economía… Bueno, pues este es el momento para demostrarlo. Estrujémonos las cabezas, hagamos gala de nuestra creatividad, organicemos eventos para motivar a la gente. Busquemos otras vías, hagamos Cultura Sostenible, como los gestores de Buenos Aires.¡Gestionemos felicidad! Cambiemos la cultura consumista que se había instalado en España. No hay dinero para juguetes, ropa, vacaciones… pues creemos talleres de manualidades, trueques de ropa y juguetes, como hace AdelitaMadrid, o ferias sobre intercambio de casas. La gente esta desanimada,se recrea en su mala suerte… pues organicemos eventos para romper con los estereotipos, para enseñar a la gente que la suerte hay que buscarla, que si ellos quieren pueden cambiarla. ¿Se han partido los cuernos para alcanzar un status y ahora lo han perdido? Demostrémosles que en muchos casos, otras vías son mucho más satisfactorias y ¡menos estresantes!. ¿Eras economista/abogado/periodista/… pero lo que te gusta de verdad es hacer paellas? ¡HAZ PAELLAS!¡Multipliquemos mensajes como el de Emilio Duró!.

Hoy más que nunca necesitamos lo que decia José Ramón I. Alba (@culturpunk) en un post de hace ya dos años: "Recuperar el carácter social de la cultura. Recuperar el contenido reflexivo de la cultura. Recuperar el espíritu subversivo de la cultura. Recuperar la vocación cosmopolita de la cultura. Las mejores referencias para la sostenibilidad de la cultura local."

Cambiemos la cultura. Devolvamos a la gente su dignidad. Luchemos por un mundo mejor.