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domingo, 5 de febrero de 2017

8 años de amor

Atesorando cada día como un regalo. Su cariño, su curiosidad, sus risas. 

Gracias, Asier, por darme tanto. Te quiero.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Disfrute máximo

Hace poco contaba en Facebook que me había llevado un día a Asier (mi hijo de 7 años) a mi clase de fotografía, y que había sido una gozada poder compartir con él mi momento de ocio. La experiencia fue tan buena que, cuando me matriculé al siguiente curso de cine y vídeo, pregunté al profesor si sería posible apuntar también a mi niño. Aunque el curso es para adultos, sabía que era un tema que apasionaba a Asier tanto como a mí, así que estaba casi segura que encajaría perfectamente en la clase.

Tras un primer día de prueba, confirmamos que era uno más. Las más de dos horas de clase seguidas no eran un impedimento para que él las disfrutara, con el permiso de salir de la misma cuando crea que necesite desfogarse un poquillo. El “recreo”, que tan necesario es en el resto de clases a las que asiste, parece que no lo es tanto en esta, ya que, aunque su necesidad de moverse es la propia de un crío de 7 años, no quiere perderse detalle.

Es una maravilla poder disfrutar de ese rato, en el que aprendo y disfruto de un tema tan interesante, al que se suma el gozo de ver el brillo en los ojos de mi hijo, escuchar sus preguntas y aportaciones en un momento en el que no ejerzo de madre cuidadora sino de compañera de intereses comunes.

Es un regalo que se extiende durante toda la semana, mientras comentamos lo aprendido en los días posteriores y nos avisamos mutuamente cuando va a llegar el martes, nuestro día de cine.

Os lo recomiendo. Buscad un tema que os apasione tanto como para dedicarle “vuestro rato”  y que podáis compartir con vuestros hijos. Sin obligaciones, por el mero disfrute. Que será máximo.


Aquí podéis ver uno de los mini-cortos que hemos realizado entre toda la clase y en el que Asier participó encantado.



lunes, 25 de abril de 2016

La creatividad no tiene muros

Así de contentos salimos de la charla. ¡Gracias a estos fantásticos voluntarios!
Hace poco una amiga me animó a colaborar con Solidarios para el Desarrollo, una ONG que Trabaja con las personas que sufren la exclusión social, la discriminación y la soledad de colectivos vulnerables (especialmente personas sin hogar, personas mayores y menores, inmigración, centros penitenciarios, personas con discapacidad, hospitales y salud mental), a través de la acción social, la comunicación y la incidencia.

Su objetivo es “buscar las causas que generan situaciones de exclusión social ofreciendo propuestas alternativas. No basta con la denuncia y la asistencia, sino ir más allá y sintiéndonos responsables de revisar las estructuras globales que afectan a las personas en situación de exclusión social.”

Una de las actividades que llevan a cabo es el Aula de Cultura que cada sábado realiza una actividad en los diferentes centros penitenciarios de Madrid y Sevilla y donde pude participar este fin de semana impartiendo una charla-taller sobre Creatividad en el centro de mujeres de Alcalá Meco.

Lo cierto es que el taller que llevaba preparado era sobre Creatividad y Empatía, dos temas que he aprehendido, con h intercalada, gracias a la experiencia de los últimos años y que me parecía que podían ser interesantes para las internas, a fin de empoderarlas en la medida de mis posibilidades. Pero el taller, finalmente, lo impartieron las propias internas, demostrando que la creatividad no entiende de barreras

La ilusión, la imaginación, las ganas de salir adelante florecen también a la sombra y fueron tantas las experiencias compartidas sobre este tema, que el tiempo voló y no pudimos abordar el tema de la empatía. Cosa, que por otro lado, nos hizo llegar a la conclusión de que debía volver otro día. La excusa es perfecta.

Me quedo con la descripción que hizo una de ellas al definirse: “¡Yo soy un arcoíris!

Agradezco profundamente la labor de Solidarios y de todos los voluntarios que hacen posible su trabajo. Animo a todos a que conozcáis esta ONG y colaboréis en la medida de vuestras posibilidades. Lo poquito que he aportado me ha sido devuelto multiplicado por cien. ¡Gracias!

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Evolución

Me dejo llevar. No se hacia dónde voy. Sólo quiero gozar del camino.

Espero llegar a buen puerto, pero si mi barca se estrellara, volvería a recomponerla con todos los minutos de este tiempo disfrutado.


Es una apuesta muy arriesgada, pero el premio lo gano todos los días….


jueves, 12 de marzo de 2015

Mensajes de luz

Hay una serie de valores que son los más importantes en esta vida y que, sin embargo, no se pueden cuantificar: El amor, la alegría, el tiempo.

La actualidad gris que nos envuelve, la crisis económica y un futuro incierto hacen que hoy, más que nunca, necesitemos agarrarnos a ellos para mantener el equilibrio y seguir adelante con fuerza. Con mi trabajo he querido convertirme en un nuevo canal para transmitir esos valores. Ofrezco la posibilidad de regalar cariño, donde quede plasmado el amor y el tiempo dedicado al protagonista, de un modo permanente. Y paralelamente, lanzo a la comunidad virtual pequeños destellos de luz que hagan que el día a día sea más ameno.

Así, pinto cuadros personalizados que son, en realidad, todo un proceso emocional tanto para el cliente que me lo encarga, -que tiene que verbalizar las bondades de aquella persona a la que quiere emocionar, un trabajo que lleva su tiempo y que en muchas ocasiones no lo han hecho con anterioridad- como para el destinatario y protagonista del cuadro, que, de repente, se ve reflejado en un momento de felicidad rodeado de lo que más le importa e identifica. Un flash de alegría máxima que podrá impregnarle cada vez que lo vea.

Mis cuadros son sencillos pero directos porque lo que realmente importa es el mensaje. Que esa persona se sienta querida y arropada y que cada día pueda repetir esa experiencia.  El reto está en que la persona se vea identificada, y se visualice a sí misma en un momento de éxito vital. 


En el tiempo que llevo con este proyecto habré pintado más de 350 cuadros y, por tanto, he tenido la suerte de conocer y compartir muchas historias vitales. Podría escribir folios hablando de las reacciones tras recibir los cuadros, pero me limitaré a contar sólo una porque me impactó especialmente: Una señora cumplía 86 años y, tras una vida muy activa le costaba mucho sobrellevar la ausencia de amigos queridos y la incapacidad de volver a andar.
Un reto enorme para mí y para la hija que fue quien me lo encargó. El cuadro que creamos fue tan exitoso, que la señora decidió colgarlo en frente del sofá donde siempre está sentada. Necesita verlo todo el tiempo. Me lo prestaron para una exposición, y tras la clausura, tuve que llevárselo inmediatamente porque no podía pasar más días sin él. Para mí fue una experiencia increíble.


Que la gente se siente identificada es un hecho que veo a diario reflejado en las redes sociales, ya que cada vez aparece más personas en Facebook, Twitter, WhastUpp, etc , utilizando como foto de avatar el dibujo que he hecho para ellas ¡Y me encanta! Recibo cantidad de fotos de los protagonistas sonrientes con sus cuadros, o incluso algún vídeo como éste. En la exposición “Emociones Pintadas” del año pasado, los cuadros iban acompañados de las reacciones de sus destinatarios al verlos. Estas son un par de ellas: 

"El cuadro nos lo regalaron cuando nació Antía. Era la primera imagen de la familia completa y es la imagen más bella, la que recuerdo cuando nos recuerdo. Inmóviles pero llenos de vida, luz y color, sonrientes y felices. Y así, de pie, de frente a quien nos mira, tendiendo puentes. Y esos lugares de partidas y de encuentros. Todo en blanco, lleno de luz" S. Ribotta."

“Cada mañana, cuando me despierto, miro mi árbol, y disfruto de toda mi familia”. E.Orsi.

Me encanta mi trabajo. ¡Gracias por tanto!


lunes, 11 de noviembre de 2013

Pintas Mucho en mi Vida ha cumplido un añito

Hoy hace un año que lancé el blog de Pintas Mucho en mi Vida. Una "locura" más. Un "¿Y por qué no?” más.

Sin haber dado una clase de pintura o arte en mi vida, parecía un tanto loco lanzarme al vacío de esa manera. Pero, por otro lado, no tenía nada que perder. Nadie esperaba nada de mí. Ni yo misma. Sólo sabía que los pocos cuadros que había pintado hasta esa fecha me habían resultado muy placenteros y que siempre me ha gustado regalar algo muy personal para mostrar mi cariño por mi gente. Fue precisamente mi gente la que me animó a hacerlo.

¿Y por qué no? Pensé yo. "No pierdo nada, no le hago daño a nadie, no “voy” de nada y si resulta que hay alguien al que le gusta lo que hago lo mismo le soluciono un regalito especial, yo me lo paso pipa haciéndolo y encima me llevo un dinerillo."

El apoyo inicial de un puñado de amigos que me hicieron los primeros encargos me llenó las baterías. Cuando esos encargos fueron entregados y emocionaron a los destinatarios, el tren empezó a andar. Y poco a poco, se fue dando un pequeño efecto dominó que hizo que decidiera lanzarme definitivamente al vacío y dedicarme plenamente a esta nueva y maravillosa actividad. Una vez más, ¡hice caso a mis tripas! Pintar cuadros para que la gente se diga que se quiere. Servir de canal. Y mis días se llenaron de mensajes de amor, de gentes que me hablaban de sus seres queridos y de lo importante que era sorprenderles y emocionarles. Y esos mensajes los traducía en color y brillantina. Y de todos ellos me iba quedando un poso. Un halo protector que ha hecho que este año horribilis en España haya sido, paradójicamente, un año maravilloso para mí…

A un año vista habré pintado unos 200 cuadritos. Llegaron también las chapas, imanes y espejitos. Ahora disfruto diseñando anillos, colgantes y pendientes con las imágenes de mis cuadros. Y también me están llamando para dar charlas sobre creatividad vital. Esa palabra que he conocido este año, a pesar de haberla aplicado toda mi vida. Y sí, he puesto en práctica aquello que animaba a hacer a la gente en un post de hace ya dos años. ¡Y me ha salido bien!

Gracias, gracias, gracias. A mi madre y mi hermano que me regalaron mi primer maletín de pintura (que tuve parado durante años). A Javi y Asier, por todo. A Rebeca, que ha creído en mí más que yo misma. A todos y cada uno de los que me habéis apoyado, haciendo que esta locura se convirtiera en una realidad maravillosa. A todos los que me habéis hecho partícipe de vuestras vidas y amores. ¡¡A la vida!!


lunes, 5 de diciembre de 2011

A Colombia no le ha afectado la crisis


Vivan los colombianos. Viva su alegría, su amabilidad, su sonrisa. Vuelvo encantada de nuestra pequeña estancia en tierras caleñas.

Resulta chocante el contraste entre la alegría que desprende la gente colombiana, con la realidad del país, minada por el narcotráfico, la guerrilla, la corrupción y los 5 millones de desplazados, que se dice pronto. El día que llegamos a Colombia, se supo que las FARC habían matado a cuatro de sus secuestrados históricos. De los 1100 alcaldes del país, 800 están siendo investigados por delitos de corrupción. Lo de los panes y los peces es un chiste al lado de los milagros que aquí suceden; Nos han hablado de un famoso velódromo, que se ha construido cuatro veces. Bueno, en realidad nunca se ha construido, pero se le han asignado cuatro partidas presupuestarias… O los 180.000 niños que fueron capaces de disfrutar de unas becas sin haber llegado nunca a nacer… Por otro lado, está prohibido que dos hombres vayan montados juntos en una moto. La medida no es precisamente para vender motos, sino para dificultar la labor de los sicarios. Y si vas en coche antes de las 5 de la mañana, te dejan saltarte los semáforos en rojo…. para evitar que te quedes demasiado tiempo parado en un sitio poco transitado…

Y así, podríamos ir encadenando más historias truculentas que son el pan suyo de cada día.

Ante semejante panorama, cualquiera podría pensar que los colombianos están deseando largarse de su país. “Tururú”. Así me lo dijo un peluquero que me atendió el otro día. “Nunca se me ha ocurrido irme de mi tierrita linda. Seré pobre pero feliz.” Y para dejarme claro de qué estaba hablando, me contó orgulloso que según el barómetro de la Felicidad, Colombia siempre está entre los primeros puestos. “A pesar de nuestra terrible realidad y de nuestros pésimos dirigentes, somos gente alegre, es propio de nuestra idiosincrasia”. Y le creí.

Como también creí a un profesor de Universidad, ex-juez y gran abogado, que, tras explicarnos que “a Colombia no le ha afectado la crisis, porque siempre ha estado en crisis”, nos dijo muy serio, que para él, a partir de las 8 de la tarde, sólo caben las “tardes caleñas”. O sea, comer, bailar y beber. Sí señor, que no falte la alegría y la fiesta, aunque horas antes haya estado luchando por un caso de derechos de las comunidades indígenas que haría llorar a cualquiera.

Y lo confirmé cuando asistí al Concierto de Navidad, obra de los hijos de los empleados de una de las Universidades de Cali junto a algunos estudiantes. Se me pusieron los pelos de punta cuando tomé asiento y oteé el escenario –madre mía la que me espera, sólo falta que uno haga de oveja y otro de arbusto-. Me preparé para aguantar estoicamente aquel lance, y sin embargo a los 10 minutos estaba dando palmas como una loca, con los ojos como Candy Candy. Pasión, alegría, amor por sus culturas. El pobre presupuesto económico que me había llevado a prejuzgar el concierto, no impidió que éste fuera un espectáculo estupendo. Y disfruté de los cantos y los bailes de las distintas regiones de Colombia, al igual que el resto del público que estaba entregado, porque no nos olvidemos, uno de los elementos fundamentales de la gestión cultural, es el público, y cuando éste está entregado, se genera una energía en el auditorio capaz de elevar cualquier espectáculo a obra maestra. Vaya lección. Me acordé de mi chico, que me invitó hace unas semanas a ver en Nueva York una obra de Fuerza Bruta, que estuvo genial, pero que según él, no tuvo nada que ver con la que él asistió en Bogotá, donde el público, bailando y saltando como loco, hizo que fuera algo inolvidable para él. Para mí, la de Nueva York, estuvo bien, pero ha pasado al archivo general de la memoria. Sin estrellitas.

El otro día en mi post sobre propuestas para la crisis, hablaba de hacer eventos para motivar a la gente, pensando en los millones de gentes que hay por el mundo pasándolas canutas, sin ser plenamente consciente de lo importante que es la actitud. Gracias a los colombianos, me reafirmo en lo dicho. Tenemos que trabajar en la búsqueda de la felicidad. Debemos luchar por generar alegría.

P.D: La foto la tomé en una calle de Cali. Me había fijado en la pintada de la pared, que me pareció brutal. Al levantar la cámara, el hombre que se acercaba sonrió y levantó los brazos en señal de victoria. No se si era consciente de la frase que tenía a su lado, pero me preguntó contento si había salido en la foto. Claro que sí, y muchas gracias.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Qué puedes hacer tú ante la crisis?


Viendo la que está cayendo en España y lo que te rondaré morena, me planteo seriamente que es lo que podemos hacer al respecto.

Es lógico que la sociedad este cabreada, indignada, etc, etc, pero dedicándonos a gritar, quejarnos y demás, no lograremos nada más que darnos con un muro y empeorar la situación. Los hilos del sistema los manejan los que pueden y para la mayoría de nosotros, nuestra influencia en sus decisiones es más bien nula. Por eso, dedicarnos (solamente) a criticar a los políticos me parece una pérdida de tiempo. Y señores, yo valoro mucho mi tiempo. Y mi vida, que es la única que tengo.

Creo que deberíamos cambiar el chip y dedicarnos, en la medida de nuestras posibilidades, a mejorar la situación. Cada uno de nosotros sabe, en su fuero interno, de qué manera puede aportar. Personalmente no puedo dar trabajo a los parados, ni dinero a los pobres, ni crear nuevos sistemas de energía sostenible, ni ni ni, pero como gestora cultural, y sin olvidar mis otros proyectos profesionales, puedo agitar las mentes, quitarles prejuicios, devolverles la ilusión. El cambio global se consigue a través del cambio individual. Creo que la casa hay que empezarla por abajo. Los gestores culturales debemos ser acicates del personal, ponerlos patas-abajo, agitarlos para que cojan fuerzas para seguir adelante. Quitar el óxido que aprisiona a la sociedad, el miedo, la comodonería y que fluya lo mejor de la gente. Una sociedad contenta saldrá adelante, sin duda.

Se nos llena la boca hablando de cultura, diciendo que el desarrollo parte de la cultura y no de la economía… Bueno, pues este es el momento para demostrarlo. Estrujémonos las cabezas, hagamos gala de nuestra creatividad, organicemos eventos para motivar a la gente. Busquemos otras vías, hagamos Cultura Sostenible, como los gestores de Buenos Aires.¡Gestionemos felicidad! Cambiemos la cultura consumista que se había instalado en España. No hay dinero para juguetes, ropa, vacaciones… pues creemos talleres de manualidades, trueques de ropa y juguetes, como hace AdelitaMadrid, o ferias sobre intercambio de casas. La gente esta desanimada,se recrea en su mala suerte… pues organicemos eventos para romper con los estereotipos, para enseñar a la gente que la suerte hay que buscarla, que si ellos quieren pueden cambiarla. ¿Se han partido los cuernos para alcanzar un status y ahora lo han perdido? Demostrémosles que en muchos casos, otras vías son mucho más satisfactorias y ¡menos estresantes!. ¿Eras economista/abogado/periodista/… pero lo que te gusta de verdad es hacer paellas? ¡HAZ PAELLAS!¡Multipliquemos mensajes como el de Emilio Duró!.

Hoy más que nunca necesitamos lo que decia José Ramón I. Alba (@culturpunk) en un post de hace ya dos años: "Recuperar el carácter social de la cultura. Recuperar el contenido reflexivo de la cultura. Recuperar el espíritu subversivo de la cultura. Recuperar la vocación cosmopolita de la cultura. Las mejores referencias para la sostenibilidad de la cultura local."

Cambiemos la cultura. Devolvamos a la gente su dignidad. Luchemos por un mundo mejor.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Menos es más


Llevamos ya una semana instalados en Manhattan, y lo cierto es que ya nos hemos hecho a la City. Mudarse a NYC por una temporada, sin que uno sea Rockefeller precisamente, supone un dispendio económico de agárrate y no te menees. Pero merece la pena el esfuerzo, ya que estoy segura que ésta será una etapa memorable en nuestras vidas. Y al final, ¿qué es lo más importante en una vida? Pues tener el mayor número de momentos felices. Eso, y nada más.

Vivir aquí supone, por un lado, tener una oferta cultural brutal. Si quieres, puedes estar yendo cada día a un centro cultural distinto y no repetir una expo o concierto jamás. Pero por otro supone vivir en un apartamento mucho peor que el propio, no disponer de piscina ni coche, ni de las comodidades que uno, granito a granito ha ido sumando a lo largo de una vida. Algo así como meterse en el túnel del tiempo y volver a la etapa estudiantil, pero casada y con un hijo. Glups, cómo ha sonado eso… mejor lo definiré diciendo que es como volver a la felicidad estudiantil pero con la plenitud del que ha hecho una familia y ha elegido su propio camino. Redondo, vamos.